8 EL BUNKER DE HITLER A TRAVES DE LA HISTORIA



                                                                                                                     "Mañana muchos maldecirán mi nombre"                                                                                                                                                                           (Adolf Hitler)

   

Cuando paseamos por el centro de la ciudad de Berlín o barrio de Mitte que alberga el centro histórico de la ciudad y junto a la Puerta de Brandemburgo se localiza una zona delimitada por Wilhemstrasse, Vosstrasse, Ebertstrasse y Pariser Platz que era conocida como "Jardines Ministeriales". En la actualidad, solo el nombre de una calle "In den Minister Gardens" nos recuerda su pasado.

A finales del siglo XIX se había convertido en una gran zona residencial donde la nobleza construye en la Wilhemnstrasse sus Palacios residenciales, todos muy parecidos y con una altura de dos pisos que disponían de amplios jardines adosados a su parte trasera y que llegaban hasta la Eberstrasse. También poco a poco se fue convirtiendo en un distrito gubernamental, donde en la época de la administración prusiana fueron construyendose edificios como el Ministerio del Estado o el de Justicia. En la zona fueron encontrando acomodo algunas embajadas de las potencias extranjeras.  Con la llegada al poder por parte de los nacionalsocialistas en 1933, se produjo un cambio muy importante en torno a los "Jardines del Ministro".

 

Se realizaron importantes reformas en el antiguo Palacio de Radziwill y una ampliación con un nuevo edificio anexo. Entre dichas reformas y en los jardines interiores se incluiría un Salón de Recepciones realizada por el arquitecto Leonhard Gall bajo el cual se construyó un primer refugio antiaéreo, que posteriormente pasaría a denominarse antebunker o "vorbunker".

 La monumental planificación arquitectónica de Albert Speer dio paso al proyecto y construcción, entre otros edificios, en 1939 de la nueva Cancillería del Reich que bordeaba la Vosstrasse y cuyos nuevos jardines ocuparían el espacio donde anteriormente estaban los jardines de los palacios o Jardines Ministeriales. En este lugar y a partir de 1940, se ampliaría el refugio antiaéreo ya existente con otro a mayor profundidad y aumentando también el grosor en sus muros y que pasaría de ser conocido como el "Führerbúnker".

A partir de enero de 1945, la Nueva Cancillería se convertiría en el último Cuartel general de Hitler cuando decidió trasladarse a Berlín por su situación estratégica entre los dos frentes que tenía abiertos. La zona fue objeto de numerosos ataques aéreos aliados y en los últimos días de abril de 1945 se libraron en esta zona los últimos e intensos combates de la llamada "Batalla de Berlín" y cuyo desenlace por todos conocido supuso el final del III Reich. 

Después de la derrota de la guerra el paisaje de Berlín es desolador. El edificio de la Nueva Cancillería como consecuencia de los intensos bombardeos sufridos presentaba graves daños. El edificio fue despojado de todo lo que era saqueable y quedó abandonado. Las ruinas del edificio de la Nueva Cancillería (NRK) fueron demolidos entre 1947-1949 por las fuerzas de ocupación soviética para evitar cualquier mínimo vestigio de la época nazi. Algunos de sus materiales como parte del mármol granate fueron, al parecer, reutilizados en la decoración del interior de la Estación de metro de Mohrenstrasse, antes Kaiserhof, o en el Memorial Soviético de Treptow.

Del "füherbunker" situado en los jardines de la cancillería  de ese primer momento tras la derrota y la capitulación del III Reich, también se conservan numerosos documentos gráficos realizados por las militares soviéticos, los primeros en tomar el edificio de la Cancillería. Inmediatamente de ser ocupada y revisada por un grupo de zapadores para comprobar que no existían trampas explosivas, fue tomada por el SMERSH (contrainteligencia militar).


Posteriormente, también fue fotografiado y publicado por la revista Life cuando se permitieron las primeras visitas de las autoridades militares aliadas.      


        En 1949 los rusos trataron de volar la estructura del "füherbúnker" situado en los jardines de lo que había sido la Cancillería para convertirlo la zona en un gran parque público basado en el modelo soviético pero fracasaron. Con la potencia de las explosiones solo fueron dañados los muros de separación, pero no fue suficiente para destrozar por completo la fuerte estructura de sus techos de hormigón de cuatro metros de espesor por lo que apenas pudo hundir la estructura unos cuarenta centímetros, lo que hizo que quedara parcialmente inundado con unos 20/30cm de agua. La torreta de vigilancia quedó derribada. Finalmente, los accesos y algunas zonas fueron sellados con cemento.

   

         La zona pasó a convertirse en un gran paramo de tierra semi-abandonado en una zona períférica de Berlín de escaso interés por lo que poco a poco fue cayendo en el olvido y el abandono. La situación era favorecida por la prohibición de de Stalin de divulgar cualquier información relacionada con la ubicación de la Cancillería, oficinas gubernamentales o bunkers existentes en la zona. 

      Diez años después del primer intento, en el verano de 1959 el gobierno de la Alemania oriental realizó un segundo intento de voladura más sofisticado de los restos que quedaban del “führerbúnker” para ello se excavó la zona en busca de las estructuras que fueron perforadas con una serie de agujeros que luego fueron rellenados de explosivos para su detonación. 
                    

         Se logró destruir la torre de vigilancia y el bloque de la salida de emergencia que desaparecieron de la superficie, pero la estructura del techo sólo pudo derruirse parcialmente y el propio búnker permaneció relativamente intacto conservando sus estructuras interiores. Al no poder demolerlo en su totalidad nuevamente fueron sellados los accesos y los restos quedaron ocultos bajo una pequeña colina de tierra. La localización del complejo se fue olvidando con el tiempo y pasó nuevamente a desaparecer de la memoria colectiva de los berlineses. 

                    

       Con la división de la ciudad y la construcción del Muro de Berlín  en 1961, el área alrededor de los Jardines del Ministro quedó dentro del sector oriental bajo el control de la RDA, convirtiéndose durante décadas en un área restringida conocida como "franja de la muerte" o "tierra de nadie" que se encontraba situada entre los dos muros uno interior y otro exterior que transcurrían  por la Wilhelmstrasse y la Ebertstrasse respectivamente. Entre ambos muros transcurría la zona de seguridad o corredor interior, el cual solo era accesible para las tropas fronterizas de la RDA que la patrullaban permanentemente. Estaba dotada de postes de iluminación, torres de control, vallas eléctricas con alarma y barreras anti-vehículos. Sólo se podía apreciar un pequeño montículo de tierra donde antes se ubicaba la Cancillería y el "Fúhrerbúnker".

                  

         Muy pocos recordaban que bajo esta área aún se encontraban restos de búnkeres nazis, pero la policía secreta de la RDA Stasi si lo sabía por lo que la zona era objeto de vigilancia constante. Se tiene constancia de su entrada esporádica justificada por el miedo que el sistema de búnkeres y galerías pudiesen ser utilizadas como rutas de escape subterránea como así había sucedido en otras zonas de Berlín en que habían sido utilizados túneles abandonados de la II Guerra Mundial para prolongarlos y tratar de alcanzar el sector occidental. El temor se basaba en que los restos del "führerbúnker" se encontraban a menos de cien metros del muro más próximo al sector occidental que transcurría a lo largo de la Eberstrasse, conocida en la epoca nacionalsocilista como como Hermann Göring Strasse.

       De esas inspecciones de la Stasi se tiene constancia por algunos documentos encontrados en sus archivos, como la realizada en 1973, cuyo informe señala que pudieron acceder a su interior tras vaciar con bombas de achique un metro y medio de agua, pudiendo documentar parte de las instalaciones y realizár un estudio detallado del complejo (Vorbunker y Führerbúnker) que aún eran parcialmente accesibles en algunos de sus tramos, comprobándose que no había túneles de conexión y volviendo a sellar las entradas.

       Todo permanecía oculto hasta que en 1987 coincidiendo con el 750 aniversario de Berlín, las autoridades concibieron un plan para revitalizar la zona con la construcción de apartamentos realizados por el arquitecto Helmun Stingl, siendo conocidos como "Edel-Platten", tanto por el hecho de estar habitados por los privilegiados del régimen, como por la tecnología de su construcción con estructuras prefabricadas.

     Durante los trabajos de demolición y preparación de los terrenos para poder comenzar la construcción de los primeros apartamentos en la entonces Otto-Grottewohl-Strasse, hoy nuevamente Wilhemstrasse, fue necesario remover tierras y escombros hasta una profundidad de siete metros, reapareciendo nuevamente y poco a poco, como un viejo fantasma, los restos del "führerbúnker".

                  

Las tareas de demolición fueron complejas y fue utilizada maquinaria pesada, por lo que los restos permanecieron a la vista durante algunos meses, despertando el interés de algunas personas que decidieron a pesar de la vigilancia policial, acceder clandestinamente a su interior a pesar del riesgo que suponía de poder ser descubiertos.

 

Uno de ellos fue Robert Conrad, que en 1987 trabajaba de conductor de autobuses. Disfrazado de obrero de la construcción logró acceder unas treinta veces al interior de dichas estructuras que se encontraban parcialmente inundadas. Con su cámara Praktica y un objetivo de 35mm gran angular logró fotografiar los tramos accesibles de su interior, algunos muebles y diferentes artefactos o restos especialmente en el Vorbunker o antebunker superior. "Fue como un viaje en el tiempo" llegó a manifestar Conrad.

Desgraciadamente, estas pruebas gráficas permanecieron guardadas en un cajón ante el temor de acabar en la cárcel. Finalmente pudieron ser publicadas en el año 2013 después de la caída del Muro de Berlín por las revistas Bild y Spiegel, con una gran repercusión mediática. Constituyendo el último testimonio gráfico antes de la desaparición definitiva para la historia de la emblemática construcción.

En la primera de las fotografías podemos observar una vez removidas las tierras, las perforaciones realizadas en las gruesas paredes de hormigón casi treinta años antes, cuando en 1959 fueron realizadas para posteriormente poder ser rellenadas de explosivos en su intento de hacer desaparecer las estructuras.







                                     
   
Estas incursiones gráficas tuvieron que finalizar en septiembre de 1988 cuando para poder seguir construyendo los apartamentos previstos, los restos volvieron a ser volados y demolidos en un tercer y último intento desde la finalización de la II G.M. El techo del "füherbúnker" fue destruido, pero debido a los altos costes de la demolición se conservaron la losa del suelo y las paredes exteriores. A finales de otoño de ese año la cavidad fue rellenada con grava, arena y escombros, quedando las pocas estructuras sepultadas bajo lo que hoy es un aparcamiento terrizo de los vecinos que habitan las citadas viviendas residenciales.


Dentro del nuevo planeamiento para la zona fue necesario desplazar el muro interior hacia el oeste, desde la calle Wilhemstrasse hasta aproximadamente rebasada la actual Gertrud Kolmar Strasse, con la finalidad de darle al área un carácter nuevo y más extenso, quedando reducido el espacio entre los dos muros.


 A los pocos meses de la finalización se produjo la revuelta popular que hizo caer el muro que dividía la ciudad de Berlín en dos sectores el oriental y el occidental y que marcaría el primer paso hacia la reunificación alemana. La zona de Minister Gardens sufrió profundas transformaciones urbanísticas, pero el "führerbúnker" quedó olvidado. En la actualidad no queda indicio alguno de dicha construcción, lo poco que aún se pudiera conservar se encuentra debajo de una placa informativa de lo que en la actualidad es un aparcamiento terrizo y un pequeño parque al final de la calle Gertrud Kolmar Strasse y antes de llegar a Vostrasse.

  

    
                                                                                                      
El discreto panel informativo que contiene un pequeños diagrama fue colocado antes de la Copa del Mundo de fútbol de 2006, gracias a la tenacidad de Dieter Arnold que dirige la Asociación Berliner Unterwelten y que nunca compartió los argumentos de las autoridades para seguir manteniendo oculto el trágico pasado, al considerar que las futuras generaciones no deberían nunca poder reprochar el no haberles dejado la posibilidad de juzgar la historia por si mismas. La zona desde entonces ha permanecido prácticamente inalterable hasta la actualidad. 

                               

Pero la "Zona 0 del III Reich" aún guarda importantes secretos que no te debes perder y podrás descubrir en el siguiente capítulo.


                    


6. M. BORMANN, EL ENIGMA DE SU MUERTE

                                                                                          


                                                                    Desafortunadamente, esta tierra no es un país de hadas, sino una lucha por la vida,                                                                                                perfectamente natural y, por tanto, extremadamente dura.                                                                                               (Martín Bormann)


   El día uno de mayo de 1945 Martin Borman se encontraba en el búnker de la Cancillería protegido por los últimos defensores de la ciudad de Berlín. Los rusos estaban muy próximos, en algunos sectores se combatía a escasos trecientos metros de donde se encontraba escondido. Su pensamiento se centraba en tratar de escapar de allí lo antes posible, el tiempo jugaba en su contra y cada minuto que transcurría era vital. Hitler se había suicidado a primera hora de la tarde del día anterior y Bormann  había permanecido junto al Führer hasta el último momento desde que a mediados de enero de 1945 llegó a Berlín para instalar en la Cancillería el que sería su último Cuartel General.

                Martin Bormann 

     Como jefe del NSDAP demostró una capacidad de trabajo infatigable y con control absoluto y ferreo del partido por ello era conocido como la eminencia gris. Posteriormente y compartiendo su posición con la de secretario personal del Führer vió aumentado su gran capacidad de influencia y poder, siendo considerado como la sombra de Hitler.  Por ello, y desde esa posición fue el principal causante del declive político  de Hermann Göring y Heinrich Himmler en esos últimos meses,  como así quedo reflejado en el testamento político de Hitler realizado pocas horas antes de su muerte y donde acusaba a ambos de traidores despojándoles de toda posibilidad sucesoria. 

    En dicho testamento, modifica la sucesión establecida anteriormente y decide que su el poder pase de Göring al Almirante Karl Dönitz como Presidente del Reich y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas y  el Ministro de Propaganda, Joseph Goebbels como Canciller del Reich. El gran perdedor finalmente, sin duda, fue Martín Bormann que se tenía que conformar como Ministro del partido, lo que sin duda debió suponer una gran frustración para alguien que evidentemente aspiraba a mucho más  después de tanto trabajo y empeño en desacreditar a sus rivales.

      Al suicidarse Hitler al mediodía del 30 de abril y estar Karl Dönitz alejado de Berlín le corresponde a Goebbels tomar las riendas de la situación en la Cancillería, donde se realiza una primera reunión informativa y en donde Bormann, según todos los testigos, se muestra muy nervioso y con la única obsesión de salir de allí lo antes posible para tratar de encontrarse con Dönitz con la excusa de tener informarle personalmente de las últimas voluntades del Führer. Finalmente y en contra de la opinión de Bormann se impone la postura de Goebbels de negociar esa noche con los rusos para lograr intentar un alto el fuego. por lo que se decide aplazar la fuga inicialmente prevista para esa misma noche. 

    Las negociaciones en las afueras de Berlín con el general Zúhkov fracasan al exigir los rusos una rendición incondicional.  Al mediodía del día uno de mayo Goebbels es informado de ello, por lo que esa misma tarde decide quitarse la vida junto a su esposa Magda en los jardines de la Cancillería no sin antes llevarse por delante la vida de sus hijos mientras dormían en el interior del búnker.

                                                                Joseph Goebbels

     Una vez desaparecido Gobbels el mando pasaba a Bormann, para el que ya no existían obstáculos ni había más tiempo que perder, "Ausbruchsversuch" (intento de fuga), dice la última anotación que realizó en su diario. Esa noche se llevaría a cabo definitivamente el plan de fuga elaborado por el SS-Brigadelführer Wilhelm Mohnke, comandante responsable de la defensa del Distrito Gubernamental de Berlín o Die Zitadille, (La ciudadela), que incluía la Cancillería y el FührerbúnkerSi Bormann ostantaba la autoridad formal del grupo, la autoridad real estaba temporalmente en manos de Mohnke.

                                     Whilelm Mohnke

       El plan se ejecutaría en cumplimiento de lo ordenado por Hitler unas horas antes de su suicidio en donde finalmente y por escrito autorizaba a los últimos defensores de la ciudad para que, en el caso de faltar municiones y víveres pudieran abandonar la ciudad en pequeños grupos para buscar contacto con las tropas que seguian combatiendo, y que en caso de no localizarlas, deberían continuar luchando en pequeños grupos en los bosques.

     Después de tratar de prender fuego con gasolina el "führerbúnker", los últimos ocupantes lo abandonaron por uno de sus pasillos subterráneos que comunicaba con los sótanos de la Cancillería. Allí, sobre las veintidós horas estaban todos ya preparados para escapar. Algunos habían destruido su documentación para poder ocultar su identidad en caso se ser detenidos. Otros arrancaron los galones de sus uniformes o cubrian los mismos con ropas civiles. Lo único que les podía delatar era un tatuaje en el antebrazo con el grupo sanguineo que portaban todos los miembros de las SS, pero de este detalle los rusos no lo descubrieron hasta semanas más tarde. Todos agotados por los intensos combates de los últimos días, esperaban la orden oportuna con sus pistolas y cascos de acero como si fueran a dirigirse al frente.

   Los únicos que no participaron fueron los generales Wilheim Burgdorf y Hans Krebs que decidieron quedarse en la Cancillería y quitarse la vida con sus armas reglamentarias esa misma noche antes de caer en manos de los rusos. También lo hizo el jefe de la Gestapo Heinrich Müller, el cual se encontraba herido en una pierna y sin posibilidades de éxito, pero del que a diferenecia de los anteriores, nunca se localizó su cuerpo lo que alimentó durante años todo tipo de suposiciones, según las últimas investigaciones después de quitarse la vida, paradojas del destino, sus restos fueron enterrados en un cementerio judio de la ciudad. 

      
Burgdorf                              Krebs                                         Müller

      Se estima un total aproximado de unas mil personas las que se intentaron evacuar de la Cancillería. La mayoría de ellos eran miembros de la división SS Leibstandarte-AH, pero había unos veinte miembros del personal civil de Hitler y unos 80 de los hombres de Johann Rattenhuber, responsable de la seguridad del Führer. El plan de huida se llevaría a efecto utilizando los subterráneos de la U-Bahn y S-Bahn que hasta ese momento habían desempeñado un papel muy importante en la defensa de Berlín. Los rusos ante el temor de emboscadas evitaban los túneles del metro. Las tropas alemanas conocían y se movían bien a través de ellos y junto con el entorno de la Cancillería constituían el último bastión de los defensores de la ciudad.

      El plan de Mohnke era evacuar a cualquiera que aún pudiera caminar por las vías subterráneas y subir hasta los suburbios del norte de Berlín para emerger detrás de las líneas enemigas. La ejecución del plan se haría de la siguiente manera, se saldría por una de las ventanas del sótano que daba a Wilhemstrasse, se cruzaría en diagonal al otro lado de la Wilhelmplatz hasta alcanzar la entrada de la estación de metro de Kaiserhof (en la actualidad Mohrenstrasse).               

                                      Fotografía desde la estación de metro Kaiserhof (actualmente Mohrenstrasse),                                                                                                 la Wilhemplatz que estaba  a la derecha ha sido edificada

     Se avanzaría por el túnel de la U-2 en dirección este hasta la estación de Stadmitte, allí se cambiaría de túnel para coger el de la U-7 en dirección norte y tras pasar por la U-Unter den Linden, llegar a la estación de U-Friedrichstrasse. 

                                           Plan de fuga previsto

     A partir de ese lugar, en caso de no poder seguir por los túneles del metro, se trataría de avanzar por la  superficie, cruzando el puente de Weidendammer en dirección norte hasta alcanzar la estación de Stettiner Bahnhof (en la actualidad S Nord Bahnhof) en el suburbio de Wedding y, desde allí, abandonar Berlín en dirección noroeste, con el objetivo de entrar en contacto con las unidades alemanas que aún seguían combatiendo.


                                                    Estación de Stettiner Bahnhof

      La otra opción una vez alcanzada la estación de U-Friedrichstrasse si no se podía seguir avanzando por los túneles, era subir a la superficie y cruzar el puente de Weidendammmer, uno de los pocos que aún no habían sido dinamitados para facilitar la defensa del Distrito Gubernamental. Para poder cruzarlo contarían con el apoyo de lo que aún quedaba del grupo de batalla de Mohnke, casi dos mil efectivos que aún defendían la Ciudadela y que habían sido previamente alertados para que esa noche abandonaran sus posiciones y con todos los medios disponibles acudieran a ese lugar de madrugada. Disponían aún de cuatro o cinco carros de combate tipo Tiger, cañones antitanque y bazucas "Panzerfaus" para tratar de abrir una brecha por donde poder huir.

     
                    Soldados alemanes con el Panzerfaus                                      Tanque Tiger en la Batalla de Berlín  

     El  plan de fuga de Mohnke establecía  la formación de aproximadamente diez grupos que a partir de las once de la noche (dos horas después de lo inicialmente previsto), fueron abandonando la Cancillería en intervalos de unos 15/20 minutos. 

     Parece que hubo cierta discusión sobre en que grupo estaría Martin Bormann. Desde la muerte de Hitler, había sido tratado con cierto desdén por casi  todos, Mohnke no podía disimular ese desprecio y no lo quería en su grupo. Artur Axmann estaba aún menos inclinado a aceptarlo. Bormann se acercaba al final de su vida, con toda la sordidez y el egoísmo pasando factura. Debía ser frustrante para quien durante tanto tiempo había acumulado un inmenso poder dentro del Tercer Reich y  acostumbrado a dar órdenes a verse en esa situación de ninguneo. 

      El primer grupo de ruptura, que era el más fuerte, el mejor preparado y además contaba para el éxito con la ventaja del factor sorpresa, estaba al mando de Mohnke y compuesto por todos sus oficiales y un centenar de soldados y en el se integraron el ayudante de campo de Hitler; Otto Günsche, el embajador; Walther Hewel, el vicealmirante Hans-Erich Voss, las secretarias de Hitler; Gerda ChristianTraudl Junge;  la secretaria de Bormann Else Krüger y la cocinera-dietista de Hitler, Constanze Manzianly. El segundo grupo iba dirigido  por Johann Rattenhuber, y el tercer grupo que estaba previsto que fuera el de Arthur Axmann, fue relegado al cuarto ante el estado ante la impaciencia de Bormann. Por detrás de Axmann, otro de los grupos lo dirigía el escolta-conductor de Hitler, Erich Kempka y del que formaba parte Heinz Linge y unas cien personas.
 
         
                   Gerda Christian                               Traudl Junge                                             Else Krüger
    
      No parace muy lógico que el orden de salida de Bormann fuera tan retrasado, por ello algunos autores lo situan en el segundo grupo por detrás de Mohnke. Para relegarlo a posiciones de salida tan retrasadas algunos consideran que esa noche Bormann había bebido en exceso junto a otros miembros de la Cancillería y se encontraba tan afectado que el Dr. Ludwing Stumpfegger, médico personal de Hitler, tuvo que intentar ponerlo sobrio  y poder integrarlo finalmente en el grupo del que formaban parte principalmente personal del Ministerio de Propaganda.

     Del grupo de Bormann se hizo cargo Werner Naumann que se  había arrancado todas sus insignias para hecerse pasar por un simple soldado de la Wehrmach. También se encontraban  entre otros, además de Ludwig Stumpfegger, el piloto privado de Hitler, Hans Baur que aunque detestaba a Bormann tanto como todos los demás, se había comprometido con Hitler para acompañarle hasta el cuartel general del almirante Dönitz. Esa noche Baur  llevaba enrollado en una mochila un valioso lienzo al óleo un retrato de Federico "El Grande" realizado por Franz Von Lenbach, que decoraba la pared del despacho de Hitler en el "führerbúnker" y le había regalado por éste al despedirse para alejarse de este mundo. 

      La intención original de los grupos era permanecer más o menos vinculados pero resultó imposible. La oscuridad de los túneles del metro, la aglomeración de civiles y soldados heridos, de mujeres y niños hizo que el avance fuera más lento de lo previsto e incluso que algunos perdieran contacto. Tras pasar por la estación de Unter del Linden y con cierto retraso, casi una hora después, el primer grupo de Monhke alcanzaba la estación de U-Friedrichestrase según lo previsto,

                     

                                                                                                                             En círculo blanco la Estación de metro U-Friedrichstarsse

     En la estación de U-Friedrichstrasse tuvieron que salir a la superficie, donde se habían formado barricadas para protegerse de los disparos intensos de la artillería rusa situada al otro lado del puente de Weidendammer. Después de un primer intento se dieron cuenta que resultaba imposible cruzar por ese punto el rio Speer sin contar con ningún tipo de apoyo terrestre y que aún no había acudido. Sin esperar su llegada y la de ningún otro grupo, rápidamente deciden fragmentarse y abrirse paso por otro puente metálico peatonal situado a unos trescientos metros rio abajo y pasada la Bahnhof Friedrichstrasse.
                                            Puente peatonal por donde posiblemente pudo cruzar el grupo de Mohnke

       Después de pasar al otro lado del río alcanzaron la zona del Hospital de la Charité y tras cruzar sus patios atravesaron los sótanos comunicados de la Chaseestrasse pasando por el cuartel de Malkäfer, finalmente llegaron a la estación de Wedding. Después de recorrer esos casi tres kilómetros el grupo inicial se había reducido a unos veinticinco efectivos entre los que se encontraban: Günsche, Hewel, así como las cuatro mujeres, Crhistian, Junge, Krüger y Manziarly.

      Al amanecer trataron de seguir avanzando pero se encontraron con dos carros de combate T-34 que abrieron fuego con sus ametralladoras por lo que se tuvieron que dispersar por calles laterales lo que fragmentó aún más al grupo. Al final solo quedaban Mohnke, Günsche, Hewel y las cuatro mujeres. En la mañana del día dos de mayo lograron alcanzar un refugio antiáereo junto a la cervecería  de la Schönhauser Allee, llamada Schultheiss-Patzenhofer (actualmente centro cultural Kulturbrauerei), allí en los sótanos se encontraban atrincherados la sección de Mando H de la "Fortaleza Berlín" y varios centenares de soldados alemanes. A lo largo de esa mañana, pudo ir llegando  algún componente del segundo grupo de fuga como el Jefe del Servicio de Seguridad Rattenhuber herido levemente en una pierna. 

                                                                       Fábrica cerveza Schultheiss-Patzenhuber actualmente (Kulturbrauerei)

     Sobre las tres de la tarde se acercan varias unidades rusas informando que la guarnición de Berlín había capitulado la noche anterior, exigiendo que depusieran las armas. Sobre las diez de la noche el grupo de Mohnke acabó rindiéndose iniciándose su cautiverio, excepto Hewel del que decidió pegarse un tiro con su pistola reglamentaria. Pero antes de rendirse las mujeres abandonaron voluntariamente el refugio para tratar de continuar por si mismas, Traud Junge cayó en poder de los rusos aunque finalmente entragada a los estadounidenses, Gerda Christian (la otra secretaria de Hitler) y Else Krüger (secretaria de Bormann) lograron llegar a líneas británico-americanas, de Manziarly nunca más se supo.  

    Pero regresemos al inicio de la fuga en la noche anterior  para ver que ocurrió con los siguientes grupos. El tercer grupo en salir de Naumann/Bormann tenía que seguir el mismo recorrido por dentro de los túneles del metro, pero al llegar a la U-Stadmitte  en el cruce de las líneas y por error tomaron el túnel equivocado y aparecieron  en la estación de U-Hausvogteiplatz en lugar de Under den Linden.
   
     Estación de U-Hausvogteiplatz 

      Tuvieron que salir a la superficie y para llegar a la U-Friedrichstrase como así estaba previsto, tuvieron que avanzar por las calles lo más cerca posible de las fachadas de los edificios. La oscuridad de la noche fue su mejor aliado.
                                      
 En rojo el itinerario por la superficie del grupo de Bormann hasta la U- Friedrichstrasse 
    La primera dificultad que tuvieron que superar fue cruzar la Gendarmenmarkt que se encontraba en ruinas y con los restos de los intensos bombardeos que se estaban produciendo. Atravesar esta zona abierta no estuvo exenta de dificultades y el grupo comenzó a fragmentarse.

    
    Una vez alcanzada la Friedrichstrasse por la que siguieron avanzando en dirección norte y cuyo cruce con Unter den Linden debió ser bastante peligroso ya que los rusos controlaban dicha calle desde la zona oeste donde se encontraba el Reichstag. Finalmente según lo previsto pero con retraso pudieron llegar hasta la estación de U- Friedrichstrasse. En el recorrido no tuvieron enfrentamientos directos con los rusos, pero donde las calles y los edificios se encontraban destrozados.

                                La Friedrichstrasse después de los enfrentamientos

    En la estación U-Friedrichstrasse se encontraron con lo que quedaba del grupo de Rattenhuber que les precedía y que habían llegado sin errores a través de los túneles del metro, los cuales ya habían fracasado en sus intentos por cruzar el Weidendammer Brücke. Todos los grupos terminan por reagruparse ante los continuos fracasos. La calle y el puente se encontraba llena de cadáveres ante el continuo fuego de cobertura de los rusos. Algunos deciden refugiarse en el Palacio del Almiante (Almiralspalast). 
    
            
            
                            Circulo la estación de U-Friedrichstrasse, al lado el Almiralspalast (vista en dirección contraria                                                                                         al de huída desde la equina del Puente de Weidendammer)

    Pudieron escuchar enfrentamientos al norte de Schiffbauerdamm, e intuyeron que pudiera tratarse de Mohnke que hubiera podido cruzar por otro de los puentes al oeste del Spree. En ese momento es posible que los rusos ya se hubieran dado cuenta de que había alemanes tratando de romper sus líneas y hubieran comenzado a reforzar sus posiciones, pero lo que seguramente desconocían era que entre ellos pudiera haber gente procedente de la Cancillería del Reich. 

    De repente, aunque con retraso aparecieron lo que aún quedaba del grupo de combate de Mohnke con algún carro de combate Tiger y dos cañones de asalto autopropulsados. Con su apoyo y protegiéndose detrás de los blindados que les abrían paso lograron avanzar muy lentamente y atravesar ya de madrugada el Puente Weidendammer. Allí murieron sobre el puente Albrecht y Högl, pero el grupo pudo cruzarlo y alcanzar la confluencia de  Friedrichstrasse-Schiffbauerdamm donde se encontraba el Hotel  Atlas, en la actualidad Hotel Neuer Fritz. 

                     Esquina al otro lado del Puente Weidendammer donde marcado con estrella se localizaba el Hotel Atlas 
                                        
    En su intento de seguir avanzando sobre las 02:30h y en la confluencia de Weidendammer- Ziegelstrasse el carro de combate Tiger con el que se protegían fue alcanzado por un proyectil ruso.  Bormann y Naumann salieron despedidos por la fuerza de la explosión (según declaraciones posteriores  de Kempka, Baur, Linge y Axmann recopiladas por los rusos en su cautiverio).

                        Izquierda la Friedrichstrasse subiendo desde el Puente de Weidendammer en su confluencia con                             Ziegelstrasse donde parece que fueron alcanzados Bormann y Naumann

    Después de quedar aturdidos durante unos minutos logran recuperarse y al no poder seguir avanzando hacia el norte por la Friedrichstrasse al no contar ya con ningún carro de combate, el grupo decide retroceder nuevamente sobre sus pasos hasta la estación de Bahnhof Friedrichstrasse para tratar de escapar siguiendo las vías aéreas ferreas que cruzaban hacía el oeste sobre el Spree en dirección a la estación de Lehrter Bahnhof.  

    El problema fue que la ruta era muy peligrosa ya que aunque el Reichstag se encontraba al otro lado del río estaba ya controlado por los rusos y al alcance de cualquier disparo. Cuando sobrepasaron el río y el viaducto comenzaba a descender a la altura Margarita-Steffin-Strasse recibieron disparos desde las casas próximas por un lado y por el otro desde el Reichstag. Finalmente se bajaron de las vías a la altura de la Friedrich-List-Ufer. Baur que iba por detrás rezagado al haber perdido contacto, cuando llegó a la estación de Lehrter se encontraba herido al haber sido alcanzado por algún disparo.


           Recorrido de Bormann desde Bahnhof Friedrichstrasse por las vias hasta  Lehter Bahnhof

   
       Avanzaron por la Friedrich-List-Ufer hasta alcanzar la Invalidenstrasse. Allí el pequeño grupo se fragmenta en dos, Bormann y Stumpfegger se dirigieron hacía el este, mientras que Axmann y su ayudante Günter Weltzin  lo hicieron hacia el oeste en sentido opuesto por la misma calle. Muy pronto Axmann y Weltzin se encuentran con tanques y soldados rusos por lo que volvieron sobre sus pasos en dirección este nuevamente hacia la Lherter Bhanhof. Mientras tanto Bormann y Stumpfegger tampoco debieron llegar muy lejos y antes de cruzar el Sandkrugbrücke se debieron encontrar con alguna patrulla rusa y también tuvieron que retroceder de nuevo a la zona de la estación de Lherter Bhanhof donde viéndose acorralados se suicidaron con ácido prúsico. Axmann y su ayudante se encontraron con los cuerpos de Bormann y Stumpfeger boca arriba y sin heridas visibles.  

      En las siguientes horas todos los fugados se fueron fragmentando en grupos muy reducidos, algunos fueron perdiendo la vida  y otros dados por desaparecidos. De los que sobrevivieron la mayoría cayeron prisioneros de los rusos como Otto Günsche (ayudante de campo de Hitler para las SS), Heinz Linge  (ayudante de cámara de Hitler), Mohnke  (comandante de la defensa del distrito gubernamental), Hans Baur (piloto personal de Hitler), Johann Rattenhuber (general de división) o Hans-Erich Voss (oficial de enlace del almirante Dönitz). Todos ellos fueron condenados por los rusos a veinticinco años de prisión y sufrieron intensos interrogatorios, siendo el principal interés de los soviéticos las circunstancias de la muerte de Hitler ante el temor de que pudiera haberse escapado con vida. Sólo unos pocos afortunados cayeron en manos de los aliados como Artur Axmann (jefe SS de las juventudes hitlerianas), Günter Schwägermann (ayudante de campo de Goebbels), Enrich Kempka (chofer y miembro de la escolta personal de Hitler) y las secretarias Traudl Junge y Gerda Christian. La fuga había terminado para todos ellos. 

     Regresemos al lugar donde se encontraban los cuerpos de Bormann y Stumpfegger. El día 3 o 4 de mayo, algunos testigos como el joven Herbet Seidel o Willy Stelse afirmaron haber visto dos cuerpos uno pequeño y otro corpulento sin prendas de abrigo, botas ni pantalones ni insignias de rango militar en la Invalidenstrasse. En la fábrica Solex, lugar de trabajo de Stelse apareció una de las prendas desparecidas un chaquetón de cuero que portaba otro trabajador, el cual entregó a su capataz Ott un libro que encontró en uno de sus bolsillos, era el diario de Bormann. Ott lo entrego a las autoridades soviéticas (el diario se encuentra en la actualidad en un archivo de Moscú con su última anotación: Intento de fuga). Estos detalles inmediatos pronto cayeron en el olvido.

     Bormann fue juzgado en ausencia en el Proceso de Nuremeberg y acusado de tres cargos: conspiración para librar una guerra de agresión, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, siendo absuelto del primer cargo y condenado el 15 de octubre de 1946 a morir en la horca en caso de ser localizado.
                                                                                                    
                                                 Algunos de los principales acusados en el Proceso de Nuremberg

       A partir de ese momento la figura de Bormann se esfumó y pareció desvanecerse, se produjeron más de 56 versiones sobre su paradero, siendo ubicado en todas las regiones del mundo, desde Moscú hasta Ciudad del Cabo y desde Australia hasta Sudamérica. Se produjeron varias detenciones de personas que confundieron con Bormann. Incluso la CIA gastaba tiempo y recursos para tratar de localizar su paradero. También la Fiscalía de Franckfurt había fijado una recompensa de 100 mil marcos por su localización. 

    Mientras tanto, los rusos dentro de la guerra fría posterior a la finalización del conflicto bélico guardaban silencio de la información de la que evidentemente disponían gracias a las declaraciones de los prisioneros que habían sido testigos de las últimos momentos de Bormann y que habían sido interrogados durante todos los días de su cautiverio hasta ser liberados. Con ello intentaban alimentar en la opinión pública de que las grandes potencias aliadas habían colaborado en la fuga de dirigentes nazis después de la II G.M. 

   El inicio del esclarecimiento definitivo de lo sucedido tuvo lugar en 1963 cuando  Albert Krumnow un empleado jubilado de la estafeta de correos número 40 de la estación de Lehrter, declaró lo siguiente ante la policía alemana: "En los primeros días de mayo reanudé mi trabajo en la estafeta, me ocupé primero de retirar los escombros. Alrededor del día ocho de mayo nos ordenaron los rusos llevarnos los cadáveres que había en la Invalidenstrasse. Fui al puente sobre el Spree y vi los cuerpos de dos hombres. Por la cartilla militar encontrada junto a uno de ellos, entendí que uno de los muertos había sido médico de las SS. Tras comentar que ningún cuerpo tenía señales de heridas, yo, junto a mis compañeros, cargamos los cadáveres y los enterramos donde en aquella época se hacía la feria regional."

    Otro testimonio lo aporta el señor Berndt, jefe de esa estafeta de la estación berlinesa de Lehrter, que el catorce de agosto de 1945 escribió una carta a la señora Gertrud Stumpfegger que decía: "Estimada señora, el ocho de este año, empleados de esta estafeta encontraron en el puente ferroviario de la Invalidenstrasse a un soldado caído por los combates por Berlín, El salvoconducto encontrado junto al muerto estaba a nombre de Ludwig Stumpfegger. Como es de suponer que el muerto fuera su marido, le trasmito esta triste noticia expresándole a la vez mi más sentida condolencia. Su marido fue sepultado el ocho de mayo en el terreno de la feria regional junto al Spree".

    Esta fue la base de la investigación realizada en 1965 por la revista Stern a través de su periodista Jochen von Lang, que en un riguroso trabajo de investigación que durante meses le llevaron a entrevistarse con todos los testigos vivos que pudo localizar. Finalmente llegó a la conclusión de que Bormann estaba muerto e indicaba el lugar donde podían encontrarse sus restos. Las autoridades ordenaron excavar entre el 20 y 21 de julio de 1965  allí donde coincidían las versiones de Axmann y de Krumnow, junto  a tres árboles, pero no encontraron nada.
                
                Excavaciones de 1965 en busca de los restos de Bormann

        La confusión sobre la localización de Bormann continuaba, incluso en marzo de 1968 el famoso cazador de nazis fugados Simón Wiesenthal, que poco antes había localizado a Eichmann en San Carlos de Bariloche, dijo que Bormann vivía como un virrey en Brasil.

      El final del misterio no llegaría hasta el 28 de diciembre de 1972, cuando sobre las 12:30 horas dos trabajadores de la construcción llamados Willi Stein y su ayudante, Jens Friese se encontraban realizando unas obras para la canalización de agua excavando una zanja entre la estación Lehrter y la Invalidenstrasse. Muy cerca, a unos doce metros de donde siete años antes se había realizado la excavación frustrada, se encontraron con algo sorprendente.    

                            
                 (1) Lugar donde se inició la búsqueda y (2) el lugar donde fueron encontrados los restos.
                                                    
                                              

     Ahora se toparon con algo duro que finalmente identificaron como restos humanos y que consistían inicialmente en un cráneo y numerosos huesos. Cuando ampliaron el pozo hallaron un segundo esqueleto humano. Avisaron al ingeniero jefe Manfred Schattke y este sobre las 15:15 horas se dio aviso a las autoridades policiales de Berlín occidental,  del caso se hizo cargo el comisario principal Werner Blank


       Los forenses encontraron en la dentadura de los dos esqueletos fragmentos de cristal, lo que sugirió que habían mordido cápsulas de cianuro. Los registros dentales del doctor Hugo Blaschke conservados por las autoridades alemanas que sirvieron para identificar a Hitler, también los utilizaron para identificar el cadáver de Bormann. Como Blaschke había fallecido en 1957 y a pesar de dejarlo todo registrado documentalmente, se tomó declaración a su ayudante, el técnico dental Fritz Echtmann. El técnico fue rápido y seguro en su respuesta: "Si, éstas son mis piezas".


       Se pudo constatar que el cráneo de Bormann estaba deformado encima del hueco correspondiente al ojo derecho, justo donde tenía una cicatriz como consecuencia de un grave accidente automovilístico. En su clavícula también se apreciaron daños que se correspondían  con las lesiones que Bormann había sufrido en un accidente de equitación, según confirmaron sus hijos. La estatura de los dos esqueletos también confirmaron que los dos cuerpos eran de Bormann y el médico de las SS. 

                               
                                
                                               Restos de Martin Bormann encontrados

    A comienzos de 1973 Alemania ordenó la reconstrucción facial de los dos esqueletos, que confirmó las identidades: El 11 de abril de 1973 Alemania occidental declaró oficialmente la muerte de Martín Bormann, aunque se impidió a la familia incinerar sus restos para poder realizar futuros exámenes forenses si fuera necesario.

      Como así lo fue en 1998, con la técnica del ADN en total desarrollo, Alemania ordenó una nueva identificación, esta vez genética. Los científicos del Instituto de medicina forense de la Universidad Ludwig Maximilians de Múnich, trataron primero sin éxito extraer proteínas para un análisis normal, finalmente, la prueba pudo hacerse con un análisis mitocondrial de ADN y con dos tubos de sangre de una mujer de ochenta y tres años, una nieta de Amalie Vollborn, hermana de Antonia Vollborn, madre de Bormann, la información genética coincidió plenamente.

       El fantasma había dejado de serlo. Los restos de Bormann fueron incinerados y sus cenizas arrojadas al mas Báltico el 16 de agosto de 1999.
Reunión de los supervivientes de la última fuga años después de su liberación, en donde evidentemente no estaba Bormann.